Estooo… ejem… perooooo… ¿esto no era un blog de motos y viajes? Po zí. Espera y verás…
¿Qué es un viaje?
Un viaje no es una excursión.
No son unas vacaciones.
Es un proceso. Un descubrimiento.
Es un proceso de autodescubrimiento.
Un viaje nos enfrenta cara a cara con nosotros mismos.
Un viaje no sólo nos muestra el mundo, también cómo encajamos en él.
¿Es la persona quién crea el viaje?
¿O es el viaje el que crea a la persona?
El viaje es vida por sí mismo.
¿A dónde te va a llevar la vida?
A disfrutar:
Ahí queda eso ;-)
Es el primer anuncio en televisión de Louis Vuitton.
Leo en un foro de un compañero motero un escrito que me ha gustado bastante y que quiero dejar reflejado aquí.
Su autor: Pingu y el enlace al escrito original aquí.
De repente un día te pasa. No sabes porqué, pero te pasa. Estás con el día tonto y como ausente de tus preocupaciones cotidianas cuando pasas por delante del quiosko y ves una revista, o pillas de refilón el documental de la 2…¿qué sé yo? tal vez el detonante sólo sea una moto de matrícula lejana que pasa por delante de tí cargado hasta las trancas y las maletas cubiertas con adhesivos de tantos lugares que consigue que, sin querer o queriendo, vuelve a aflorar ese viajero que tanto te cuesta reprimir.
Es simplemente un instante mágico, ese momento de la inspiración que desencadenará un montón de acontecimientos a partir de ahora. Recopilarás información, mapas, comprarás revistas y devorarás todo lo que caiga en tus manos o alcances a saber que existe hasta que estés preparado para ir… porque ya tienes que ir.
En ese momento de la inspiración se ha forjado un reto, un deseo, un sueño, un viaje que ahora ya tienes que hacer. Ya no te puedes resistir pero… ¿alguien puede? yo no.
El Viernes dejaré a mi buen amigo Pablo en el aeropuerto de Barajas. El muy cabronatto (porque no tiene otro nombre) se nos pira nada más y nada menos que a Nepal.
Cabronatto, envidia que tengo… La forma de viaje una vez allí no es la que más me gusta… En el coche de San Fernando: la mitad a pie y la otra andando… peeeeeeeeero, cosas como éstas se las traerá grabadas en la retina para el resto de sus días:
Pab, que tengas un muy buen viaje y que disfrutes lo que no está escrito en los libros (estoy seguro de que lo harás).
Pero chaval, ¿tú estás tocadito o qué? Mi viiiiiiiiiiiiiiida… qué pasa sí, me ponen las fotos de motos cargadas hasta las trancas y las largas rectas que se pierden en el horizonte.
Peroooo… ¿no se suponía que lo que os gusta a los moteros son las curvitas? Pozí (como diría Pozí). El placer de viajar sólo, tu moto y tú, nadie más… tú mismo con tus pensamientos y esa larga e interminable recta que divisas junto con el sonido del bicilíndrico azotando la espalda aaaaahhhhh, no hay forma de explicarlo con palabras, hay que vivirlo.
El miedo (sí, miedo), esa sensación sobrecogedora de soledad que tienes por momentos, las inclemencias metereológicas que vives directamente, los olores… formar parte del paisaje que vas descubriendo a través de la pantalla de tu casco kilómetro a kilómetro… mmmmmmmmm…
Tú estás fatal….
Pues muy bien no estoy, no… ¡para que nos vamos a engañar!