Con cariño para Transpo ;-)

Era de noche, y sin embargo… llovía… Salíamos de aquél pueblo extraño… ¿qué nombre tenía? No recuerdo… qué más da… lo importante es que las copas baratas da… ¿En vaso ancho verdad? No… en tubo estrecho… ahhh!!! qué jodidos son… ¿Extrañeza? ¿Eso es lo que sientes? No importa el nombre… si no el relato en cuestión… Pues no relates tanto, no te vayan a apodar «El Relatón»…

Bajábamos todos… algo nos esperaba en la calle… era una cuadriga color verde… ¿verde? Sí verde… preguntón, que eres un preguntón… de la cual tiraban cuatro podencos metálicos, unos subían otros bajaban… la cuestión es que aquello andaba…

Montábamonos en aquel coche cuatro caballeros y una nariz… ¿una nariz? Que sí joder, una nariz… mira que eres porterón…

Al no caber todos en la cuadriga, dos caballeros (uno Rubio y otro Escanciador) con dos doncellas (una Rizada y otra Lisa) ensillaron sendas yeguas… una pura sangre roja y una tigresa con cola nueva…

«Mamá Leona» transportábanos por vías estrechas, largas y con bueneza a su al rededor… Los caballeros y doncellas entre ellos hablaban… ¿Y qué decían? Parece ser, que algo de una lucha… ¿una lucha? Sí… una lucha… Mi luuuuucha gritaba una… mi luuuuuchaaaaaaaa… Vaya… ¿Entonces a batallar iban? Pues muy bien no lo sé… la verdad sea dicha, Preguntón.

Tras un rato, aparecía ante nosotros una extraña construcción… hombre!!! ¿un refugio? Por la entrada así parecía… Su habitante más fiel, con placa y todo en la pared… nos instaba a entrar por aquel angosto túnel…

Al final del mismo… un banquete digno de los mejores reyes y reinas agasajaría nuestros incansables sacos de distribución proteicovitamínica…

Tras una larga degustación de distintos caldos procedentes de unas bolitas apodadas «uvas» y de unos chorizos autóctonos más un sinfín de viandas… «El Guardián» de tal construcción alzó su brazo y extendiendo hasta el último dedo de su mano… introdujo la misma por detrás de una cortinilla blanca…

Brebajes con un color raro empezó a sacar, probádlos decía «El Guardián»…, probádlos!!! Que así sea, señor habitante de tan extraña construcción!!!

No dábamos crédito a lo que estábamos viendo… tres clases diferentes de rojos brebajes… ¿por cuál empezar? Ohhh my God… Ohhh… ilumínanos en esta decisión tan oscura que hemos de tomar… ¿qué botella abrir primero hemos de? Cuando nos quisimos dar cuenta… botella abierta había y los vasos cerámicos de color marrón llenos estaban del líquido en cuestión…

Pero… pero… peroooo… mmmmmmmmmmmm… qué rico…

El brebaje caía en picado por el tubo conductor de la abertura superior hasta el saco de distribución proteicovitamínica no sin antes dejar su buen sabor reflejado en el aparato húmedo habitador de la citada abertura superior…

Señor Guardián, buenos sus brebajes están… Alégrome de que a vosotros agradar (su cara decía…) Probad este otro, probad… Patxarán de «Mamá Leona» es, a ver cuál más os va a gustar…

En otra complicada decisión nos hallábamos… ¿qué brebaje mejor es? Vete tú a saber… jajaja probaremos nuévamente el primero pues… para así salir de dudas… ¿no? Buena decisión tomado hemos…

Después de terminar raudos y veloces el segundo vaso cerámico… nos dispusimos a probar el tercero de los brebajes… (Así saldremos de dudas, pensábamos)… Buena decisión habéis vuelto a tomar…

Y sin darnos cuenta, casi una botella (haciendo cómputo entre las tres) habíamos introducido en nuestros cuerpecitos humanos…

Caballero Che Guevara… acompáñeme usted a fumar y así de paso… estrellas inmortalizaremos en esta distinguida ubicación… Que así sea, Caballero Narigón…

Al tres patas colocamos mirando hacia el cielo… Hondía… qué cielaco ¿no? Ahhhhh… Ohhhhh… Mmmmmm… Ahhhhh… Mmmmmm… Ohhhhhh…

Tras degustar unos palitos de cáncer, dispusimos el Caballero Che y un servidor a realizar «tontás»… y más abajo veréis el resultado de tan mañas pruebas.

Volvimos todos al lugar de partida… abandonábamos esa extraña construcción con algo más de calor, ¿por qué será? Ahhh… al brebaje preguntarle debes…

Una vez en el Monasterio Blanco, a conquistar el extraño pueblo fuimos… ¿y qué pasó?

Queee, ¿qué pasó?

Eso ya es otra historia.

Un saludo.

5 Respuestas a “Y los Caballeros llegaron…”
  1. MaF dice:

    Impresionante! Jajaja :D Menudo don de palabra ;)

    Preciosa la foto!

  2. Juancho dice:

    Se me han puesto los pelos como escarpias! Que guapo tronco… ;-)

  3. Rediris dice:

    Caballero Narigón, un placer leerte, como siempre, y mucho más de hacer tontás contigo!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Lo de la otra historia, mejor lo dejamos aparcado no??? XD

  4. Transpo dice:

    …..sic…….qué bonito copón!!!……… ooohhh, sí, ya me acuerdo del Señor Guardían y su cortinilla blanca…….. presente en la cálida cueva donde nos ofreció sus viandas, y una vez satisfechos nuestros estómagos………..desapareció como el humo de su fuego, y el ruido de su grupo electrógeno, no?, juuasjuasjuas.

    Muchas gracias………pero ahora que conocemos la historia del Señor Guardían de los hobbits…….queremos saber cómo llegaron allí los caballeros, y a qué nuevas aventuras les llevó aquel licor.

  5. Enake dice:

    ;-)

    V’ssss Patxaraneras…

  6.  
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